El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Jalifa, sostuvieron una conversación telefónica en la que coincidieron en la necesidad de impulsar una pronta solución política y diplomática al conflicto relacionado con Irán, ante el temor de que la crisis continúe escalando en Oriente Medio.
De acuerdo con informaciones difundidas por el Kremlin, ambos líderes analizaron la situación regional y manifestaron preocupación por las consecuencias que podría generar una expansión del conflicto, especialmente en una zona considerada estratégica para la seguridad energética y política mundial. Durante el intercambio, reiteraron que el diálogo y las negociaciones son la vía más adecuada para evitar un deterioro mayor de la estabilidad regional.
La conversación se produce en momentos en que continúan las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel, en medio de enfrentamientos militares, amenazas cruzadas y negociaciones internacionales que buscan reducir la confrontación. Diversos actores internacionales han advertido sobre el peligro de una guerra de gran escala en el Golfo Pérsico y sus repercusiones económicas y humanitarias.
Putin ha mantenido en los últimos meses una postura favorable a una desescalada inmediata y a fortalecer los mecanismos diplomáticos internacionales para resolver la crisis iraní. Moscú ha reiterado que está dispuesto a colaborar en iniciativas que contribuyan a disminuir las tensiones y evitar nuevos enfrentamientos militares en la región.
Por su parte, Baréin ha seguido con preocupación el desarrollo del conflicto debido a su cercanía geográfica y a los recientes incidentes registrados en territorio del Golfo. Las autoridades bareiníes han insistido en la necesidad de preservar la estabilidad regional y evitar acciones que puedan desencadenar consecuencias impredecibles para los países árabes y la economía internacional
