Los motoristas y el desafío a la autoridad

Por: Santos Aquino Rubio

Definitivamente, lo que ocurre con el desorden y los casos recurrentes de abusos de los motoristas, hay que definirlo como un desafío abierto a la autoridad y un resultado peligroso del apañamiento político que está llevando a la desesperación a gente de trabajo y a ciudadanos que quieren llevar una vida correcta.

Atrincherados como pandillas que pueden hacer y deshacer, so pena de que el otro sufra las consecuencias de pagar los daños que ellos mismos causan y provocan o correr el riesgo de hasta perder la vida. Rostros cubiertos con pasamontaña encubre muchas veces sus fechorías.

Dominicanos y haitianos apoderados de las paradas en tiendas, parques, intersecciones importantes, muchos sin la documentación oficial requerida, sin cédulas, licencias, placas ni matrículas legales, se han adueñado de estas calles de Dios y ni las autoridades pueden tomar las medidas de lugar, porque también son fácilmente agredidos.

La agresión a transportistas, a conductores privados, vehículos oficiales y a todo el que se cruce en su camino, está a la orden del día y lo grande es, lo fácil que resuelven sus problemas con la protección de políticos, dirigentes gremiales con registro en parcelas políticas y las mafias organizadas en ese gran negocio.

El caso de Santiago y el ataque brutal al conductor de una unidad escolar, son señales del desbordamiento de la desobediencia motorizada que alguien debe controlar, porque se está convirtiendo en un negocio peor que el de los narcóticos, a cuyos manejadores importa poco quien caiga o muera en el camino.

El desafío directo a los agentes, la burla en la violación de las señales de tránsito, en trasiego en vía contraria, los rebases suicidas buscando roces para reclamar dinero, es el pan de cada día y la gente se está cansando de tanta impunidad y la desidia de la autoridad.

Los abusos de los deliverys de comida rápida y otros servicios, así como menores suicidas, dominicanos y haitianos en pequeños negocios, calibrando, con ruidos excesivos y sin documento alguno, es otro escenario al que hay que prestar atención o luego será muy tarde. ¿A qué destino nos llevan?

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