David Collado, Miguel Vargas y el movimiento que podría sacudir al PRM antes de su convención.

Entre versiones, mediciones internas y lectura de estructuras, crece la hipótesis de una jugada presidencial de David fuera del carril oficial del partido de gobierno.

Por: Miguelina Contreras

En política dominicana hay rumores que se evaporan y rumores que, aunque nadie los confirma, comienzan a caminar con demasiada fuerza como para ser ignorados. Eso parece estar ocurriendo con las versiones sobre conversaciones avanzadas entre sectores cercanos a David Collado y el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado.

Nada está firmado. Nada ha sido anunciado. David Collado, de hecho, ha sido cuidadoso públicamente al decir que está concentrado en su labor como ministro de Turismo. Pero la política no solo se mueve por declaraciones oficiales; también se mueve por señales, reuniones, mediciones, temores internos y cálculos de oportunidad.

La lectura que empieza a tomar cuerpo es la siguiente: Collado puede estar muy fuerte en la calle, en simpatía ciudadana, en popularidad nacional y en percepción de triunfo, pero el candidato presidencial del PRM no lo escogerá la calle en una encuesta abierta, sino la estructura interna del partido. Y ahí es donde el panorama cambia.

En ese terreno aparece Carolina Mejía, respaldada por el peso político de Hipólito Mejía, un expresidente que conoce como pocos las entrañas del viejo perredeísmo y del actual perremeísmo. Hipólito no es un improvisado. Es un zorro de la política interna. Ha ganado y perdido convenciones, ha construido lealtades, ha hecho favores, ha creado compromisos y conserva una red de dirigentes que no se mide solamente en encuestas de popularidad.

Por eso, aunque hacia afuera David luzca como una carta poderosa, hacia adentro la estructura podría estar más inclinada hacia Carolina de lo que muchos calculaban. Y si el equipo de Collado entiende que los números internos no garantizan una victoria cómoda, entonces la conversación con Miguel Vargas adquiere otra dimensión.

El PRD, aunque debilitado electoralmente, sigue siendo una sigla histórica, reconocible y con valor legal-político. Para un proyecto presidencial con alto nivel de aceptación pública, pero con riesgo de bloqueo interno, esa plataforma podría convertirse en una salida estratégica. No sería la primera vez que en la política dominicana una figura busca una ruta alterna cuando el camino interno se complica.

A eso se suma otro elemento: una eventual candidatura de David Collado por el PRD no necesariamente caminaría sola. Podría atraer a dirigentes sin espacio dentro del PRM y grupos que prefieran apostar temprano a una figura con buena imagen pública antes que esperar una convención de resultado incierto.

El gran dilema está en el tiempo. Si ese paso se produce antes de la convención del PRM, sería un terremoto político. Si se produce después, dependería de cómo quede el mapa interno y de si Collado decide romper, negociar o esperar. Muchos expertos aseguran que sería una jugada muy inteligente del equipo de Collado el no esperar la convención del PRM para no irse con el sello de derrotado hacia el PRD.

Esto no es una decisión oficial. Pero en política, cuando un rumor se repite, cuando fuentes distintas lo comentan y cuando los movimientos parecen tener lógica, lo correcto no es descartarlo, sino observarlo.

David Collado podría seguir dentro del PRM, buscar una fórmula de consenso o terminar encabezando una opción presidencial desde el PRD. Lo único claro es que la lucha por la sucesión del 2028 ya no se mide solo por popularidad. Se mide por estructura, por alianzas y por capacidad de anticiparse al golpe antes de recibirlo.

Finalmente, a todo este escenario se suma otro elemento que podría transformar significativamente el panorama electoral de cara al 2028. En las últimas semanas, dos figuras políticas de gran reconocimiento nacional han quedado nuevamente habilitadas para participar en la próxima contienda presidencial.

Por un lado, Ramfis Domínguez Trujillo anunció el pasado 8 de junio que ya se cumplieron los diez años establecidos desde que renunció a su doble nacionalidad en el año 2016, condición que, según sus seguidores, despeja cualquier cuestionamiento sobre una eventual candidatura presidencial. El anuncio generó amplias reacciones en medios de comunicación, redes sociales y espacios de opinión, especialmente por su propuesta de elevar a 50,000 pesos mensuales la tarjeta Supérate durante un período de dos años, iniciativa que ha provocado intensos debates, comentarios, análisis y hasta memes, mientras sectores populares y parte de la clase media han expresado interés en conocer los detalles de su aplicación, los cuales el dirigente político ha venido explicando en diversos programas y entrevistas.

Por otro lado, también ha cobrado fuerza el nombre de Gonzalo Castillo, luego de que los procesos judiciales que pesaban en su contra tomaran un rumbo favorable que le permite volver a figurar en las conversaciones sobre una eventual participación electoral. La sola presencia de estas figuras, sumadas a los movimientos que se observan dentro y fuera del PRM, así como a las posibilidades de alianzas entre distintos partidos, proyecta un escenario político inusualmente abierto y competitivo. Si las tendencias actuales continúan desarrollándose, la República Dominicana podría encaminarse hacia una de las contiendas presidenciales más diversas, dinámicas e impredecibles de las últimas décadas, con múltiples actores disputando espacios de poder y con un electorado que tendrá ante sí una oferta política más amplia de la acostumbrada.

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