El jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher, afirmó este martes que “la guerra debe terminar” y llamó a crear las condiciones para iniciar negociaciones, tras reunirse con el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
“Hablemos claro, la guerra debe terminar Cuanto más tiempo continúe el conflicto, más difícil será lograr una solución adecuada”, expresó Gallagher durante una rueda de prensa conjunta.
El representante del Vaticano aseguró que reiteró ante Lavrov el llamamiento formulado por el papa León XIV para “poner fin a las hostilidades para empezar auténticas negociaciones con el apoyo de la comunidad internacional”.
“La postura de la Santa Sede es clara: el conflicto no puede ser resuelto por medios militares. Es esencial crear las condiciones para un proceso político y diplomático”, señaló.
Gallagher indicó que el Vaticano “llama a ambos bandos a mostrar apertura y buena voluntad, de forma que dicho diálogo se convierta en una realidad lo antes posible”.
También instó a Rusia y Ucrania a respetar el derecho internacional y humanitario, especialmente en lo relativo a la protección de la población civil, las infraestructuras y el tratamiento de heridos y prisioneros de guerra.
Por su parte, Lavrov calificó de “muy útil” la conversación con el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano y agradeció lo que consideró una “postura equilibrada” de la Santa Sede sobre el conflicto con Ucrania.
El canciller ruso también anunció la disposición de Moscú a reanudar los contactos políticos con el Vaticano a nivel de viceministros de Exteriores.
Este es el primer viaje de Gallagher a Rusia desde 2021, antes del inicio de la guerra, aunque el representante del Vaticano mantuvo una conversación telefónica con Lavrov el año pasado.
En julio, Gallagher también viajó a Kiev, donde se reunió con dirigentes ucranianos, quienes invitaron al papa León XIV a visitar el país.
El pontífice ha condenado en las últimas semanas la muerte de civiles de ambos bandos y ha reiterado sus llamados a buscar una salida negociada al conflicto.
