Cuando me negué a firmar una nueva adenda al contrato que existía, y decidí aplicar el mandato de la ley y lo que era correcto, vinieron los intentos de sobornos. Intentos que envolvían millones de pesos y dólares con la condición de que me colocara en el lado incorrecto de la historia.
“Millones de pesos y dólares, fue el precio que pusieron a mi integridad. Y yo les dije que no estaba en venta. Porque un funcionario público no le pertenece a quien más pague, sino al pueblo y al presidente que le confió esa responsabilidad.”
Cuando los intentos de sobornos fallaron, vinieron los ataques. Contrataron a personajes y comunicadores para fabricar una campaña de desprestigio contra mi persona. Publicaron artículos con noticias manipuladas. Usaron redes sociales para destruir mi reputación y la de mi familia.
Reputación ganada con muchos años de estudios, esfuerzos y sobre todo respeto.Y todo esto no inicio ahí, ya había iniciado un poco más de un mes después que asumí la dirección del INTRANT, cuando deliberadamente se apagaron los semáforos del Gran Santo Domingo como mecanismo de presión, e intento de doblegarme, poniendo en riesgo la vida de millones de ciudadanos.
Mas de doce acciones legales se han realizado para paralizar la licitación que dio origen a este paso a la modernidad en la licencia de conducir que celebramos hoy. Querellas en tribunales dominicanos donde personeros prestaron su imagen para esa farsa. Una maquinaria diseñada para agotar, intimidar y doblegar.
“Nos apagaron los semáforos, intentaron apagar nuestra reputación y quisieron apagar nuestra voluntad. No lo lograron. Porque cuando actúas con la verdad, ninguna oscuridad es suficiente para detenerte.”
