El amor por las letras no se ha apartado de Pedro Vergés desde su infancia, reencontrándose cuando estudiaba Filología en la Universidad de Zaragoza, España. En ese entonces publicó su primera obra Los juegos reunidos en 1971, diez años más tarde la reconocida novela “Sólo cenizas hallarás (Bolero), consolidando su carrera como escritor.
El pasado martes y a sus 80 años de edad, Pedro Vergés recibió el Premio Nacional de Literatura que otorgan la Fundación Corripio y el Ministerio de Cultura, en la majestuosa Sala Principal del Teatro Nacional.
En un momento crucial en su vida, marcada por la excelencia y consagración, Vergés resaltó que con los cambios actuales conviene estar alerta, a fin de no perder la posibilidad de lo sublime, aunque sea más difícil de alcanzar que lo superfluo.
“Y es que asomarse al arte, a la verdad del arte, exige un esfuerzo emocional para la época actual, tan veloz y tan precipitada, quizás no haya sosiego suficiente”, explicó.
Sin embargo, considera que el juicio crítico es lo que le da valor a una obra.
“La labor del juicio crítico consiste en establecer un canon que, sin dejar de tomar en cuenta la inclinación del gusto, propone categorías convincentes que lo asumen o lo desechan o le dan su lugar en el conjunto”, indicó.
Mientras, al mismo tiempo, va en busca de lo que de verdad importa: el valor permanente de la obra.
“Sabemos bien que la obra literaria nunca ha dejado de ser una mercancía. Pero tengo la impresión de que el intercambio que se realiza entre el creador y sus posibles reales lectores, siempre sujeto al gusto, ha llegado en nuestros tiempos a un alto grado de desvalorización del valor, valga la paradoja, y del arte de escribir”.
El asesor de la Fundación Corripio, José Alcántara manifestó que el galardón a Vergés le fue concedido por la prosa ejemplar que caracteriza su obra, sustentada en un impecable manejo del idioma, así como por su sólida contribución a la literatura nacional.
El galardonado recibió una placa de reconocimiento y dos millones de pesos.
