RAMFIS ADVIERTE: LA VERDADERA RENDICIÓN DE CUENTAS ES LA DEL PUEBLO DOMINICANO ESTE 27 DE FEBRERO


En el día que la nación conmemora el 182 aniversario de la Independencia Nacional y el país espera atentamente la rendición de cuentas del presidente de la República ante el Congreso, es necesario presentar la rendición de cuentas real: la que vive y siente el pueblo dominicano en su día a día.

La República Dominicana celebra hoy su independencia de Haití. Pero lo que celebramos es la gesta heroica de Duarte, Sánchez y Mella; no el bienestar colectivo que aún sigue siendo una promesa incumplida para millones de dominicanos.

Mientras el discurso del Presidente intenta proyectar estabilidad y progreso, la realidad nacional revela una crisis profunda en múltiples frentes que no puede seguir maquillando.

Una crisis sanitaria marcada por escándalos y contradicciones

Las denuncias, inconsistencias y escándalos vinculados al sistema de salud —incluyendo la crisis que ha rodeado al SENASA y los alegatos del SNS— han sembrado incertidumbre en la población. La salud pública continúa mostrando señales de fragilidad estructural y falta de transparencia, afectando directamente la confianza del ciudadano en las instituciones.

Delincuencia e inseguridad que golpean a todo el territorio

A pesar de los anuncios oficiales, la delincuencia continúa afectando comunidades de norte a sur. El miedo se ha convertido en parte de la cotidianidad de miles de familias dominicanas que siguen esperando políticas efectivas que garanticen su seguridad.

Costo de la vida, apagones y deterioro del bienestar familiar

El alto costo de los alimentos, el transporte, los servicios básicos y los apagones incesantes han deteriorado la calidad de vida de la población. El crecimiento económico proclamado desde el poder no se traduce en alivio para los hogares dominicanos.

La crisis migratoria y la manipulación del discurso oficial

El país enfrenta una situación migratoria compleja que ha sido utilizada de manera superficial y propagandística para proyectar una falsa sensación de control. Mientras se anuncian medidas, han salido a la luz denuncias sobre presiones y complicidades internacionales que han favorecido la apertura fronteriza y dificultan soluciones reales. El pueblo dominicano merece transparencia y acciones firmes, no narrativas diseñadas para tranquilizar la opinión pública.

Corrupción, impunidad y crisis institucional

La nación continúa siendo testigo de escándalos de corrupción que rara vez concluyen en consecuencias reales. Recientemente, uno de los casos de corrupción más importantes de este siglo se desplomó en el Tribunal Constitucional, alimentando la percepción de impunidad y debilitando la confianza en la justicia y en los poderes del Estado.


El país necesita instituciones independientes que respondan al interés nacional, no a la protección mutua de una élite política que se ha sostenido en el poder durante décadas.

La necesidad de la reivindicación nacional

La República Dominicana necesita urgentemente una reivindicación histórica. Durante años, todos los gobiernos contemporáneos se han perpetuado en el poder, un “quítate tú para ponerme yo,” una casta que se aúpa mutuamente mientras el pueblo espera soluciones reales.

Hoy, más que nunca, el 27 de febrero debe recordarnos el verdadero significado de la independencia: soberanía, dignidad, responsabilidad histórica y compromiso con las futuras generaciones.

La independencia no es una ceremonia, es una tarea permanente. Hoy debemos asumirla como una antorcha que encienda la conciencia nacional y convoque a los dominicanos a participar activamente en la construcción de una nueva etapa histórica: la restauración de la patria, la renovación del Estado y el surgimiento de una alternativa política verdaderamente comprometida con los intereses del pueblo.

El futuro de la nación no puede seguir en manos de quienes han administrado su deterioro. En este Día de la Independencia, celebramos la libertad conquistada en 1844 como inspiración para reconquistar la República Dominicana que aún debemos construir.

¡Que viva por siempre la República Dominicana!

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