Desde sus primeras etapas, el proyecto generó controversia, principalmente debido a su carácter disruptivo para la vida cotidiana en una isla pequeña, apodada “la isla jardín” por su exuberante naturaleza. Una petición en Change.org que denunciaba el supuesto “colonialismo” del CEO de Facebook en Hawái obtuvo un millón de firmas. La petición destacaba que Zuckerberg estaba demandando a nativos hawaianos en Kauai para construir una mansión en sus tierras, donde habían crecido y formado sus familias. Se cuestionaba la necesidad de construir una mansión para pasar solo dos meses al año en Kauai, calificándolo de inhumano y enfermizo.
La visión de Zuckerberg parece trascender la idea de simplemente tener una residencia de verano. Según informes, ha adquirido un extenso terreno de 500 hectáreas, que equivale aproximadamente a 65 veces la superficie del Palacio de Buckingham o el de Versalles. El complejo consta de más de una docena de edificios, con dos mansiones en el núcleo central, cada una con al menos 30 habitaciones y 30 baños, además de ascensores, oficinas, salas de conferencias y una cocina industrial. Un tercer edificio contiguo a las mansiones alberga instalaciones como gimnasio, sauna, jacuzzi, spa, piscina y cancha de tenis. En un bosque cercano, se planea la construcción de 11 casas en los árboles con forma de disco, conectadas por puentes de cuerda. A lo largo de la propiedad, se distribuyen otros bloques, desde casas para invitados hasta edificios administrativos y de servicio. El proyecto está lo suficientemente avanzado como para que Zuckerberg ya haya celebrado dos eventos en el lugar.
