Una fuga de agua que permanece activa debajo del elevado de la avenida John F. Kennedy, en la intersección con la calle Doctor Defilló, continúa deteriorando el pavimento de una de las principales arterias del Distrito Nacional, sin que hasta el momento se observe una intervención definitiva de las autoridades competentes.
El constante flujo de agua ha debilitado la estructura del asfalto, provocando grietas, desprendimiento del pavimento y pequeños hundimientos que obligan a los conductores a reducir la velocidad o realizar maniobras para evitar los tramos más afectados. La situación se complica durante las horas de mayor congestión vehicular, cuando miles de vehículos utilizan esta importante vía para desplazarse entre el este y el oeste de la capital.
Conductores consultados manifestaron que el problema no es reciente y aseguran que el agua lleva semanas filtrándose de manera continua, lo que ha acelerado el desgaste del pavimento. Algunos expresaron preocupación por el riesgo de accidentes, especialmente para motociclistas, quienes son más vulnerables a perder el control al encontrarse con irregularidades en la superficie.
Además del deterioro visible de la carretera, especialistas en infraestructura advierten que una fuga permanente puede comprometer la estabilidad de la base que sostiene el pavimento, ya que el agua erosiona los materiales de soporte y reduce su capacidad de resistencia. Si la avería no es corregida a tiempo, el daño podría extenderse y requerir reparaciones de mayor costo para el Estado.
La presencia constante de agua también favorece la formación de baches y aumenta la posibilidad de que se produzcan socavones, especialmente durante períodos de lluvias intensas. Estas condiciones representan un peligro tanto para vehículos livianos como para unidades pesadas que transitan diariamente por la zona.
El problema impacta igualmente la movilidad urbana. La reducción de velocidad en el área afectada genera cuellos de botella en una avenida que ya registra elevados niveles de congestión durante gran parte del día. En horas pico, el tránsito se torna más lento debido a que muchos conductores disminuyen la marcha para evitar daños en la suspensión o los neumáticos de sus vehículos.
La situación reabre el debate sobre la necesidad de una mayor coordinación entre las instituciones responsables del mantenimiento de las redes de agua potable y las encargadas de la infraestructura vial. En múltiples ocasiones, fugas similares han permanecido activas durante largos períodos, provocando daños que luego requieren inversiones mucho mayores para su reparación.
Mientras la fuga continúa sin solución visible, residentes y usuarios frecuentes de la avenida John F. Kennedy hacen un llamado a las autoridades para intervenir de manera urgente, corregir la avería y rehabilitar el tramo afectado antes de que el deterioro aumente y se convierta en un riesgo mayor para la seguridad vial y la movilidad de la capital.
