Al menos 30 enfermeras están contagiadas de COVID-19 en el Moscoso Puello y hospital de Villa Mella

La Asociación Nacional de Enfermería (Asonaen), denunció hoy que suman 22 las enfermeras contagiadas de COVID-19 en el hospital docente Doctor Francisco Moscoso Puello, junto a otras ocho que fueron diagnosticadas con la enfermedad en el hospital municipal de Villa Mella, situación que la entidad atribuye a la falta de insumos de bioseguridad.

Francisca Peguero, presidente de Asonaen, manifestó su preocupación por el alto número de sanitarias infectadas, y aclaró que el Servicio Nacional de Salud (SNS), cumple con la distribución de los insumos de bioseguridad, pero que las direcciones regionales de salud llevan pocos equipos a los hospitales, los reparten a los cargos directivos y dejan fuera de la entrega a las enfermeras, las que quedan sin la adecuada protección para atender los pacientes con el virus.

“Esta situación se torna cada vez más difícil porque se trata de un personal que está enfrentado la pandemia sin ningún tipo de protección, lo que les coloca en peligro permanente, aparte de que somos víctimas de discriminación con la entrega de equipos, pues los buenos son para la dirección y los quirúrgicos que no cubren ni protegen del virus si es que aparecen, de estos son para enfermería”, expuso Peguero.

Denunció, además, que el personal de enfermería que es sometido a la prueba del COVID-19, y no presenta síntomas, no es puesto en cuarentena mientras esperar por el resultado, como dicta el protocolo, sino que, aun siendo sospechoso de tener la enfermedad, continúa prestando servicio con el riesgo de infectar a sus compañeros de trabajo, sus familias y a los pacientes

“El personal sigue trabajando mientras espera por unos resultados hasta 15 días, y cuando llega el resultado positivo ya tiene media población familiar y laboral contagiada y esto no puede continuar así porque de lo contrario pereceremos todo el personal de salud”, agregó.

De igual forma, la presidente de Asonaen hizo un llamado a las autoridades para que realicen pruebas periódicas de detección del COVID-19 al personal de enfermería, con la finalidad de evitar que la enfermedad se propague entre el personal de salud, al tiempo que lamentó que deban esperar entre 12 y 15 días por los resultados, tiempo que consideró excesivo.

La Nacional de Enfermería hizo un llamado a las autoridades “para que estos hechos no se repitan ni profundicen”.

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