Astros y Atléticos se enfrentan en una de las series divisional de la Liga Americana

No hay muchos equipos que se conozcan tan bien como los Atléticos y los Astros, que vienen luchando por la cima del Oeste de la Liga Americana en los últimos cuatro años. Y no hay muchos conjuntos con una rivalidad mayor que la de ellos en la historia reciente.

Luego de acabar con una racha de tres títulos divisionales de los Astros –en parte gracias a que Houston tuvo récord de 3-7 ante los Atléticos– los dos rivales se encontrarán de nuevo desde el lunes, con el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Americana en el Dodger Stadium de Los Ángeles.

La familiaridad de ambos conjuntos escribe Brian McTaggart, en las páginas de MLB.com.

“Tenemos que trabajar duro”, dijo el jardinero de los Astros, Josh Reddick, la semana pasada sobre la posibilidad de medirse con Oakland en la postemporada. “Enfrentar a un equipo de tu división te puede dar la ventaja de conocer a ciertos oponentes, quiénes en el bullpen te van a lanzar, a los abridores, porque ya los has enfrentado”.

El relevista de los Atléticos, Liam Hendricks, también resaltó la importancia de que Oakland puede aprovechar el hecho de medirse a un rival de su misma división, luego de que los Atléticos eliminaran el jueves a los Medias Blancas.

“Creo que en cierto momento queremos que sepan lo que hicieron y demostrarles que no eran el mejor equipo en el Oeste de la Americana”, dijo Hendricks.

“Pero tampoco queremos que las emociones nos controlen. Jugamos contra ellos las veces suficientes en el año y tuvimos un buen récord. Ahora, iremos a esa serie y esperamos hacer el trabajo. Los conocemos muy bien y ellos a nosotros. Se trata de quién haga mejor el trabajo. Creo en este equipo y vamos a tratar de atacarlos lo más que podamos para demostarles que somos los mejores del Oeste de la Americana”.

Un enfrentamiento al principio de la campaña causó suspensiones para el jardinero dominicano de los Atléticos, Ramón Laureano –quien fue seleccionado en el Draft por los Astros—y el coach de bateo de los Astros, el puertorriqueño Alex Cintrón, dejando la mesa servida para una rivalidad que aún aguarda por su mejor capítulo. El exlanzador de los Astros, Mike Fiers, finalmente podría enfrentar a Houston por primera vez en el año si la serie se extiende.

Fiers, quien lideró en innings lanzados al equipo campeón de los Astros del 2017, se ha ganado el estatus de villano en Houston, luego de ser el primero en hablar del robo de señas de los Astros. MLB investigó y castigó a los Astros el 13 enero, y el equipo procedió con el despido de su gerente general Jeff Luhnow y su manager AJ Hinch.

Fiers evitó enfrentar a los Astros en los 10 juegos de los Atléticos ante ellos en la temporada regular, pero en una serie de cinco juegos eso puede ser difícil de esquivar.

El 9 de agosto, en un juego entre ambos conjuntos en Oakland, las bancas se vaciaron luego de que Laureano recibiera un pelotazo por segunda vez y mostrara su descontento con el lanzador de los Astros, el mexicano Humberto Castellanos.

Laureano, quien fue cambiado de Houston a Oakland en el 2017, hizo gestos hacia Castellanos e intercambió palabras con él mientras caminaba hacia la inicial. Con el dominicano ya en la primera base, empezó a discutir con Cintrón, antes de correr a enfrentarlo en la cueva de los Astros, donde fue detenido por el receptor de Houston, Dustin Garneau.

Cintrón fue suspendido por 20 juegos y Laureano por seis, aunque logró bajar la pena a cuatro luego de apelar la decisión.

En el terreno, los Astros tuvieron marca de 1-7 ante los Atléticos en Oakland y en Houston los barrieron en los únicos encuentros que disputaron en el Minute Maid Park. Los Astros batearon .205/.259/.326 con siete jonrones en 10 compromisos y tuvieron un promedio de 2.5 carreras ante los Atléticos, incluyendo 1.9 en la carretera.

Los lanzadores de los Astros les permitieron a los Atléticos 3.87 carreras por partido, con Oakland anotando tres o menos en seis de los 10 choques. Los juegos cerrados protagonizaron las series. Cinco de las siete derrotas de Houston fueron por dos rayas o menos.

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