Iluminada Muñoz se crece con su decisión de rechazar el almuerzo con el presidente

La independencia periodística también se demuestra cuando un comunicador renuncia a un privilegio para preservar la coherencia de sus principios.

Por : Eugenio Cortes D.

En una democracia, la independencia de los periodistas no solo se mide por las preguntas que hacen frente a una cámara o un micrófono. También se mide por las decisiones que toman fuera de ellos. Por eso, la comunicadora Iluminada Muñoz merece reconocimiento por haber rechazado la invitación a un almuerzo con el presidente Luis Abinader, argumentando que las decisiones relacionadas con el Código Penal y la libertad de expresión ya habían sido tomadas y que, por coherencia con sus principios y con su postura crítica frente al Gobierno, prefería no asistir.

No se trata de cuestionar la buena intención de una invitación del jefe de Estado. En toda democracia es positivo que exista diálogo entre el poder político y los medios de comunicación. Sin embargo, también es válido que un periodista considere que, en determinadas circunstancias, aceptar una invitación puede enviar un mensaje equivocado o afectar la percepción de independencia que la sociedad espera de quien ejerce el periodismo crítico.

En países con sistemas altamente presidencialistas, como la República Dominicana, una invitación del presidente suele interpretarse como un reconocimiento, un acercamiento o incluso una señal de afinidad. Esa percepción, justa o injusta, existe. Y muchos comunicadores terminan moderando sus posiciones por temor a perder ese acceso o a ser vistos como desagradecidos.

Precisamente por eso la decisión de Iluminada Muñoz adquiere un significado especial. Independientemente de que se comparta o no su postura sobre el Código Penal o la libertad de expresión, resulta coherente que actúe de acuerdo con los principios que públicamente ha defendido. La coherencia es uno de los activos más valiosos para cualquier periodista.

La credibilidad no se construye únicamente con buenos comentarios o análisis acertados. Se fortalece cuando las acciones coinciden con las convicciones. En tiempos donde la opinión pública cuestiona constantemente la independencia de muchos actores, una decisión como esta envía un mensaje claro: la cercanía al poder nunca debe estar por encima de la fidelidad a los propios principios.

La democracia necesita gobiernos abiertos al diálogo, pero también necesita periodistas capaces de mantener una sana distancia del poder. Esa distancia no significa enemistad, sino independencia. No implica cerrar las puertas al intercambio institucional, sino preservar la confianza que los ciudadanos depositan en quienes tienen la responsabilidad de fiscalizar, cuestionar e informar.

La grandeza de un comunicador no está en la cantidad de invitaciones que recibe desde el poder, sino en la capacidad de decidir libremente cuándo asistir y cuándo no, sin dejarse presionar por el prestigio del cargo de quien invita ni por las consecuencias que esa decisión pueda generar.

Iluminada Muñoz ha colocado sobre la mesa un debate que trasciende un simple almuerzo. Ha recordado que la independencia periodística también se expresa con hechos y que la coherencia sigue siendo una de las virtudes más respetadas en el ejercicio de la comunicación. En un momento en que la confianza en las instituciones y en los medios enfrenta constantes desafíos, decisiones como esta invitan a reflexionar sobre el verdadero papel del periodismo en una sociedad democrática.

Comparte esto!