Leonel, Ramfis y Carolina: pegados en las encuestas digitales, pero la calle debate muchas posibilidades.

Una encuesta digital desató un intenso debate entre más de 52 personas de una peña y dejó una interrogante sobre las verdaderas preferencias electorales de los dominicanos rumbo al 2028.

Dicen que mientras más los dominicanos se desencantan de los políticos y partidos , más crece la simpatia hacia el nieto del ex dictador Trujillo.

Por Franklin Astacio

De las tantas encuestas digitales que circulan diariamente por las redes sociales, este viernes me llamó particularmente la atención una en la que Leonel Fernández y Ramfis Domínguez Trujillo aparecían prácticamente empatados, mientras Carolina Mejía ocupaba una tercera posición.

Pero lo verdaderamente interesante no fue la encuesta, sino lo que ocurrió después.

En una peña donde participamos este viernes  más de 52 personas, aquella publicación provocó un debate político extraordinario. Se discutieron candidaturas, liderazgos, experiencias de gobierno y expectativas de futuro.

Lo sorprendente fue que las opiniones expresadas allí resultaron diferentes a lo que mostraba la encuesta digital.

En aquella conversación, Ramfis Domínguez Trujillo recibió la mayor cantidad de expresiones favorables, seguido por Carolina Mejía, mientras Leonel Fernández enfrentó fuertes cuestionamientos sobre su trayectoria política. Se trató, naturalmente, de las opiniones de un grupo particular de 52 personas , no de una muestra representativa del electorado.

Un politologo de la peña expresó que mientras más los dominicanos se desencantan de los políticos y partidos , más crece la simpatia hacia el nieto del ex dictador Trujillo.

Aquello me llevó a reflexionar sobre el complejo mundo de las encuestas dominicanas.

Una cosa es lo que publican determinadas mediciones y otra lo que escuchamos en las calles, los barrios, las reuniones familiares y las conversaciones cotidianas.

Existen encuestadoras profesionales que trabajan con metodologías rigurosas. También circulan sondeos digitales sin información suficiente sobre sus procedimientos, participantes o controles de votación.

Y tampoco podemos ignorar las sospechas que frecuentemente surgen sobre posibles intereses políticos, empresariales o mediáticos detrás de determinadas publicaciones. Sin embargo, esas sospechas no constituyen pruebas de manipulación.

Nuestra peña constituye un testimonio interesante del debate ciudadano, aunque  no una encuesta científica.

La gran interrogante es cuánto reflejan realmente las mediciones que circulan el sentir de una población donde existen desencanto político, cuestionamientos a experiencias gubernamentales anteriores y expectativas de renovación.

Estamos a más de año y medio de las elecciones de mayo de 2028. Todavía pueden surgir acontecimientos, alianzas, propuestas y movimientos capaces de transformar el escenario político.

La experiencia internacional también demuestra que figuras alternativas y candidatos ajenos a las estructuras tradicionales pueden adquirir notoriedad en períodos relativamente cortos, aunque cada proceso electoral tiene características particulares.

Por eso, mi conclusión después de aquella intensa discusión es sencilla: nadie debería casarse con una encuesta, mucho menos con una encuesta digital cuya metodología desconoce.

Hoy una publicación puede mostrar a Leonel y Ramfis muy próximos, con Carolina detrás. Mañana otra puede presentar un panorama completamente diferente.

La fotografía de una encuesta no es necesariamente la película completa de una elección.

Y si algo quedó demostrado en nuestra peña de este viernes, es que la conversación política dominicana continúa abierta, apasionada y llena de interrogantes.

Porque de aquí a mayo de 2028 todavía falta mucha historia por escribirse

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