Los galenos apostaron a un “perfil diagnóstico” que permitió contener la propagación del virus

El personal médico del centro de salud IMG de Punta Cana creó un perfil diagnóstico para identificar casos de sospechosos de coronavirus y evitar la propagación de la enfermedad.

El perfil, constituido mediante un algoritmo y tomando una muestra de 150 pacientes, consistió en identificar casos sospechosos mediante una plataforma virtual en la cual los pacientes con síntomas del virus son evaluados y sometidos a aislamiento, tratamiento y seguimiento.

El doctor Miguel Ángel Russo, director ejecutivo del hospital IMG de Punta Cana, explicó que el centro médico fue dividido en dos partes: una para pacientes regulares y otra para pacientes sospechosos y positivos.

“Desarrollamos un método propio para identificar los pacientes positivos. A cada tipo de paciente de asignamos un color y así separamos los casos de coronavirus de los pacientes comunes. El protocolo del hospital consistió en activar un código morado cuando recibíamos un caso sospechoso de COVID-19, el cual nos permitió aislarlo de inmediato”, explicó Russo.

El galeno expuso que debido a la tardanza en las pruebas PRC del virus el personal médico estableció su propio protocolo de diagnóstico que cosiste en aplicar pruebas de laboratorio y tomografías a las personas que presentaban síntomas y a quienes estuvieron en contacto con casos positivos, además de vigilar a las personas que presentaban coloración azul en los dedos o problemas respiratorios.

La clave fue la creación de un perfil diagnóstico para anticiparnos a los casos sospechosos ya que en el periodo de espera se perdía mucho tiempo. Cuando recibíamos la confirmación del COVID-19 ya el paciente estaba en tratamiento, dijo.

“Al realizar tomografías pudimos identificar el 85% de los casos, el patrón respiratorio nos dio el criterio de ingreso ya que pudimos confirmar que un paciente con complicaciones pulmonares reveladas en la tomografía era un COVID-19 seguro”. Por tal razón, cuando recibían los resultados de la prueba PCR “ya el paciente estaba en tratamiento” indicó Russo.

Manifestó que el hospital trató para fines del protocolo 150 casos sospechosos, de los cuales el 29% presentó “alto riesgo de tener coronavirus” y de ese porcentaje el 70% dio positivo, obteniendo 35 casos confirmados.

Sostuvo que el hospital registró su primer positivo el 17 de marzo, y que fue notificado al Ministerio de Salud Pública, entidad que los habilitó para tratar los pacientes con COVID-19.

En el área de emergencia colocaron una doble área de triaje, cinco camas de cuidados intensivos y cuatro habitaciones aisladas.

“Los pacientes eran recibidos en el parqueo e ingresaban al hospital por un área aparte, sin contacto con el resto del centro”, explicó.

Tratamientos empleados

Russo explicó que los pacientes con coronavirus son tratados con hidroxicloroquina, toxilizumab, anticoagulantes, vitamina C, zinc y melatonina, entre otros.

Manifestó que el personal médico del IMG comparó los tratamientos internacionales para tratar el coronavirus con los empleados en el país, y a partir se ellos establecieron cuáles medicamentos usarían.

“El detalle de nuestro protocolo se basó en saber qué hacer para que no se compliquen nuestros pacientes. En la experiencia de este hospital, la hidrixicloroquina nos ha funcionado bien, la muestra de casos que tenemos registró cero tasas de mortalidad y los casos de pacientes graves que teníamos ya están en sus casas”, sostuvo.

Agregó que con los medicamentos empleados han logrado tener más de un 75% de recuperación y hasta el momento no registran pérdidas mortales.

Destacó que los médicos criollos están implementando tratamientos con más éxito que a otras naciones no les ha funcionado, por lo cual indica que los resultados positivos dependerán de la forma en que los medicamentos sean implementados.

Estadísticas obtenidas por el hospital IMG

Miguel Ángel Russo detalló que, de un universo con 150 sospechosos, 35 dieron positivo al virus, de los cuales solo un 11% necesitó ventilación mecánica.

De los casos atendidos el 75% recibió el de alta médica tras un periodo de hospitalización de aproximadamente diez días,excepto en los casos que requirieron ventilación mecánica.

Actualmente, tienen seis pacientes ingresados: dos en cuidados intensivos y un caso sospechoso de COVID-19.

De los casos confirmados un 18% presentó síntomas de cefalea (dolor de cabeza).

“Este síntoma no se presenta mucho en los casos internacionales, pero en nuestro caso el 18% de los pacientes presentó este síntoma”, apuntó el galeno.

Agregó que: “Hemos tenidos casos asintomáticos que cuando le hacemos análisis pulmonares tienen la fase pulmonar activa, por lo cual hemos tenido que ingresarlo y tratarlos con toxilicumab para evitar complicaciones”.

Expuso que “el 30% de los pacientes no tenía síntomas del virus”, pero al aplicarles el perfil de diagnóstico notaron que eran pacientes que había que ingresar y que posteriormente dieron positivo al COVID-19.

Dijo que “la pérdida del olfato y alteraciones en el gusto representó el 12% de los casos sospechosos y de ese porcentaje el 100% dio positivo al coronavirus”.

Apuntó que solo el 32% de los casos presentó fiebre y correspondía al sexo masculino, mientras que en las mujeres los síntomas predominantes fueron el dolor de cabeza y garganta.

Personal médico

Russo puntualizó que tanto el personal médico como el de higiene está libre de contagios y sin síntomas.

“Aplicamos un protocolo profiláctico que nos permitió no tener contagios en el personal médico y sanitario en general, hasta el momento ninguno de nuestros colaboradores se ha enfermado”, relató.

Aclaró que debido al protocolo empleado por el hospital no se vieron en la necesidad de suspender las consultas médicas.

“Nunca dejamos de dar consultas regulares porque nos preparamos y dividimos las áreas del hospital. Los casos de COVID-19 no tenían contacto con las demás áreas”, declaró.

“Nadie nos va a cuidar. Tenemos que cuidarnos nosotros, en el caso de los hospitales tenemos que cuidarnos nosotros, cuidar a los pacientes y cuidar a sus acompañantes. En los hospitales no hay que tener miedo porque uno sabe dónde están los pacientes, pero en un supermercado no”, concluyó.

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