Por: Santos Aquino Rubio
Sin lugar a dudas, la muerte por accidentes de tránsito en el país se ha convertido en el primer renglón de fallecidos y alrededor del 80 por ciento envuelve a motoristas, sobre todo a motoconchistas y calibradores.
En este renglón, República Dominicana supera a los países de la región con lugar de nefasto privilegio en el mundo, sin que hasta el momento se haya dado con la solución definitiva al problema y por la pobre gestión de la policía de tránsito.
De los alrededor de 3000 muertos al año y las decenas de miles de heridos, presentados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% envuelve motoristas y nos atrevemos a decir que el 15 involucra a patanistas y camioneros irresponsables y el restante 5% a transportistas, vehículos privados y otros conductores sin conciencia ni preparación para andar en las calles.
El Gobierno debe tomar medidas drásticas y hacer cumplir con dureza la Ley 63-17 o gran parte del Presupuesto de Salud Pública será como basura al vertedero, porque es alta la suma que invierte el Estado en médicos, medicinas, camas, equipos, enfermeras, personal auxiliar y medicamentos, con gente que poco o nada aporta al fisco.
De corregirse el problema, esos recursos bien podrían dedicarse a más hospitales, adquisición de equipos y campañas preventivas contra enfermedades endémicas o brotes epidémicos, que suelen también mellar la economía.
Antes, había por lo menos algo de control con motoristas y conductores que violan luces en rojo, a la entrada y salida de los pasos a desnivel, incluso con grúas disponibles para trasladar los vehículos atrapados infraganti y, que ahora hacen de todo sin que los agentes se preocupen, cuando no andan en cacería.
Esta pandemia demoníaca hay que detenerla, porque las personas responsables, a quienes siempre la policía acecha, tienen miedo de salir a las calles por los motoristas imprudentes, muchos delincuentes y otros irresponsables. Tomen la decisión ya.
