Rafael Caro Quintero dijo ser un anciano pobre y sin pensión para eludir a la justicia

El retrato que ofrece de sí mimo Rafael Caro Quintero, de 67 años, es difícilmente creíble. En un relato exculpatorio que “El Narco de Narcos” hizo llegar a una corte federal mexicana, se describe como una víctima, un hombre de 60 años que no puede trabajar y que no tiene dinero ni para pagar un abogado en caso de ser detenido por las autoridades.

“Como he hecho notorio, aduce encontrarse sustraído de la acción de justicia, lo que le impide laborar o desempeñar alguna actividad por la que pueda adquirir recursos económicos”, detalló en una petición presentada ante el Primer Tribunal Colegiado en materia penal de la Ciudad de México.

Los servicios de inteligencia militar, la fiscalía mexicana y la propia Agencia Antidrogas en Estados Unidos (DEA) sostienen que desde su salida de la cárcel en 2013, Caro Quintero ha reagrupado sus fuerzas y aprovechado la caída de su antiguo amigo, Joaquín “El Chapo” Guzmán, para disputar la plaza del norte del país.

Para ello ha centrado su actividad en el Triángulo de Oro, una de las mayores zonas de producción de opio de América y se ha aliado con los Beltrán Leyva, enemigos acérrimos del Cártel de Sinaloa. Cada vez más osado, en su escalada estaría intentando hacerse del control de Ciudad Juárez, la gran puerta de entrada a Estados Unidos.

Todo es lo niega Caro Quintero. “El nombrado recurrente alega insolvencia porque dice tener más de sesenta años de edad, no estar pensionado ni jubilado”.e
Fuente: Infobea

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